Llega Jaimito a un bar con una tableta en la mano con la intención de venderla, en el lugar había un grupo de muchachos que estaban observando lo que estaba haciendo Jaimito.

– Muchachos ya vieron lo que está vendiendo ese hombre es una tableta de las nuevas estoy seguro que con unas cuantas cerveza se emborracha y va acabar rebajando el costo del aparato hasta casi regalado.

– Me parece una buena idea, llámalo y lo ponemos a prueba, le contesta otro amigo.

– ¡Hey tú! el de la Tablet ven a la barra necesitamos negociar.

Jaimito se acerco sin saber las malas intenciones de los hombres.

– A ver amigo déjame ver si entendí bien, estas vendiendo tu una Tablet?

Jaimito:

– Así es, estoy vendiendo esta Tablet seminueva es el modelo más reciente que acaba de sacar la tienda de la manzana, realmente no la uso y prefiero el dinero.

-Vaya, vaya, vaya si se ve en buenas condiciones me podrías decir ¿cuánto estas pidiendo por ella?

Jaimito:

– Ando pidiendo 100 dólares por ella, en la tienda se vende una nueva en unos 200, creo que es un precio justo.

– Ok, amigo vamos a tomarnos una cerveza y luego hablamos.

Al cabo de un rato ya se habían tomado varias cervezas cada uno y le vuelve a preguntar:

– Y entonces ¿cuánto decías que costaba la tableta?

Jaimito dice:

-Pues si me das 50 dólares te la quedas.

Uno de los amigos que estaba con ellos le dice:

– Vamos a darle más cervezas a ver qué pasa, susurra un amigo al oído.

– Me parece mejor ese precio, pero vamos déjame te invito otras cervezas.

Luego de un buen rato le preguntan nuevamente a Jaimito:

– ¿Cuanto dices que cuesta la tableta?

Jaimito medio borracho le dice:

– Sabes que dame 10 dólares ya para irme a mi casa.

El hombre viendo la posibilidad de quedarse con la tableta decide continuar con la ronda de cervezas y luego de otro buen rato insiste:

– Y ahora, ¿cuánto me la vendes?

Jaimito borracho les dice:

– Saben que muchachos les voy a decir la verdad, yo quería vender la Tablet para beber cerveza, pero como ya estoy bien borracho he decidido no venderla e irme a mi casa, hasta pronto muchachos.